![]() |
| Imagen de Nostalgia de Andrei Tarkovski |
Quiero exponer algunas ideas que he tomado del libro "Cine contra espectáculo" de Jean-Louis Comolli.
Comolli es un teórico francés muy importante. Fue integrante de la renombrada revista de cine Cahiers du cinéma entre 1962 y 1978. Es también director de cine, profesor e investigador.
Aunque no me siento personalmente cercano a sus películas y su enfoque teórico me resulta un tanto ajeno; muy cargado de una dialéctica marxista, que lo lleva a aplicar una visión materialista de la historia del cine, con una retórica que en mi opinión se pierde en demasiado pormenores. Aun así sus textos tienen pasajes reveladores y sumamente interesantes, producto también de que es un autor con muy buena pluma, y que en ocasiones demuestra una capacidad de síntesis admirable, donde pensamientos y paradigmas complejos quedan expuestos en ingeniosas frases.
No está entre mis libros preferidos sobre cine (lejos de la conmoción que me produce leer - y no solo ver- a Tarkovski, por ejemplo) pero aún así dejo algunas citas que creo que definen un poco mi postura en este blog y que movilizan a la reflexión.
![]() |
| Imagen de King Kong vs. Godzilla de Ishiro Honda |
"En su historia, el cine supuso y construyó más de una vez un espectador digno de ese nombre, capaz no sólo de ver y escuchar (cosa que ya no debe darse por descontada) sino de ver y escuchar los límites del ver y el escuchar. Un espectador crítico. Aquel a quien el espectáculo quiere hacer desaparecer. Aquel de quien nosotros pretendemos que no deje de ser. Ese espectador emancipado que prefiero calificar de crítico.
O bien el espectador que viene hoy se construye contra el espectáculo, o bien desaparece como tal. Lo cual quiere decir que si ya no se es ese espectador "emancipado" o "crítico", ni siquiera se será ya "espectador". El "simple espectador" no existe. El espectador es actor de la representación por el hecho mismo de que participa sensible e imaginariamente en ella."
"Al final de la cadena el formateo de las obras audiovisuales termina por ser un formateo del ver y el escuchar, el sentir y el soñar. En el él hay una disciplina en acción. Las formas recortadas e impuestas son reducciones modelizadas de la facultad de pensar. Como el santo en el desierto, el espectador venidero, si viene, será tentado por la enloquecedora batahola de efectos espectaculares que ocupan las pantallas más vastas y numerosas. Deberá defenderse de ellos, encaminarse a la frustración de su hambre de ver, contrariar y contener su apresuramiento hasta que termine de enceguecerlo el parpadeo de las luces y de ahogarlo la acumulación de efectos visuales y sonoros. El cine se construye y se reconstruye sin cesar en su oposición a la parte espectacular que lo ha llevado en su seno, que lo ha inaugurado."
Elegí una imagen de Nostalgia y otra de King Kong vs Godzilla, para reflejar el lema "Cine contra espectáculo" pero también podría haber sido una de Los hermanos Lumiére y de Meliés.
![]() |
| Llegada del tren a la estación de La Ciotat - hermanos Lumiére |
![]() |
| Viaje a la luna - Goerge Meliés |
Hay algo que me gustaría dejar en claro. La dimensión del cine como entretenimiento o del cine como espectáculo (donde encontramos el cine de género) no es una dimensión necesariamente negativa. Muy por el contrario grandes películas han surgido desde una lógica plenamente comercial. En lo que se está haciendo eje aquí es que está dimensión a aplacado como en ningún otro arte a la dimensión artística del cine, al punto de que se confunden o se desprestigia esta última.
Otro punto que me gustaría aclarar es que no necesariamente un cine realista o que trabaje fuertemente con el concepto de real es un buen cine, y un cine de espectáculo un mal cine. Pensando así se puede cometer el riesgo de creer que porque uno se despega de las imágenes televisivas o industriales y filma "lo real" (y ¿Qué es lo real? por otro lado) está haciendo arte. Nada más alejado. Los grandes directores han construido universos propios, imágenes imposibles de encontrar en otro lugar que no sea en sus propios universos imaginarios, en sus propios mundos poéticos. Esto es Tarkovski por ejemplo. Su compromiso con la verdad y con la belleza lo llevó a construir un universo poético único, personal, y sin embargo, muy real.
En Meliés hay una dimensión interesante, Meliés no filma las calles, no filma a personas que tienen vida fuera de los filmes. De alguna manera construye su propio universo. Pero a pesar de esto, creo que no vuelve nunca sobre la realidad o no profundiza su mirada sobre ella. Ya que en su cine todo está al servicio de un truco ingenioso, de un decorado ampuloso, del impacto visual y de una trama sencilla y burda, que simplemente sea divertida. En Meliés ya está latente la idea, que más tarde Hollywood retomará, del cine como olvido de la realidad.
Por el contrario los hermanos Lumiére poseen, aún en su llana simpleza, y precisamente por esto, una mirada llena de asombro, propia de la poesía. Se revela en ellos la ingenuidad y la fuerza de un encuadre preciso. En sus tomas captan momentos que parecieran pocos importantes, pero que sin embargo reflejan una sensibilidad notoria sobre las personas y el mundo.
Hay algo de esto último que pretendo retomar, y que espero pueda verse reflejado en el taller.




No hay comentarios:
Publicar un comentario